Un día
la gata Mimi tuvo cinco preciosos gatitos. Había dos hermosas
gatitas blancas y dos lindisimos gatitos negros pero, había uno
que era más guapo que el resto: era negro y tenia una bella cola
blanca. La dueña no podía quedarse con los gatitos
así que los regaló.
Todos tuvieron una bonita casa donde vivir. El
gatito negro y de cola blanca fue el regalo más
espléndido que recibió una niña de 10 años
llamda Carla. A ella le encantaba el gatito y le llamó Fufy. Los
dos se hicieron muy amigos y siempre estaban jugando juntos.
Un día Fufy se despertó de la siesta y cómo no
había nadie en casa y tenía mucha hambre decidió
ir a la cocina a buscar comida. Él recordaba de que del armario
solía Carla tomar la comida así que de un salto se
subió al mueble y lo abrió. Una vez dentro del él
se puso a revolver las cosas que había en su interior hasta que
tiró todo y se cayó él también.
Cuando volvieron Carla y su madre se encontraron a
Fufy entre las cosas del armario, tirado en el suelo y aún
temblando del susto.
Desde entonces Fufy no volvió a intentar
recoger él solo nada si no que se lo pedía a Carla y si
no había nadie en casa esperaba a que volvieran.
Autora: Elena de 10 Años.