Hola, soy
Lucía y les quiero contar la
historia de una gatita muy linda. Un día de primavera, del 04’ me parece, me asomo
al monte que esta en frente de mi casa para observar a una gatita
pequeña de
color naranja jugar con una caja de cartón que estaba tirada. Me
acerqué a
ella, con temor se alejó un poquito, pero luego de un rato me
tomó confianza y
se acercó a mí cariñosamente y me maulló
como si tuviera hambre. Crucé la calle
directo hacia mi casa y busque algunos restos de comida. Salí
corriendo de
nuevo, pero antes de abrir el portón vi a la gatita en frente,
esperándome. Fui,
le llevé la comidita, (se la comió toda), y luego le di
agua. Al ratito llamé
por teléfono a mi vecina Yanina
para avisarle que había
encontrado una gatita y para que vaya también al monte para
verla. Cuando llegó
al monte me dijo “Es un Solsito” y
ahí se
nos ocurrió el nombre Sol. Ya al
anochecer, nos despedimos de ella y
nos fuimos a nuestras respectivas casas. Al otro día, luego de
la escuela, voy
al monte y no la veo. Mi vecina hace lo mismo, entonces nos ponemos a
buscarla.
Sin éxito, fuimos a mi casa y le preguntamos a mi niñera,
Eva, si la había
visto. Ella nos contestó: “ahhhhh,
esa gata de
ahí en frente!, hoy vino mi amiga y
vio que tenía la
cadera rota, pisada por un auto y la llevó a la veterinaria para
quedarsela luego de que se recuperara”.
Por un lado nos
sentimos bien porque sabíamos
que iba a estar en buenas manos, y por el otro lado mal, porque un auto
le había
pasado por encima y estaba herida, y porque ya no la ibamos
a ver mas.
Esa historia
nunca se me va a olvidar. Espero
que Sol siga bien...
Enviado por: Lucia.
Pais: Argentina.