Vina y Capuchina.

 Hola soy Perla y tengo 15 años. Soy de México, de niña mis papás nunca me dejaron tener mascotas pero ahora que soy mas grande tengo cuatro gatitas y les contare su bella historia.
 Todo empezó cuando mi adorado gato Sorullo se fue al cielo de los gatos me sentí tan triste y sola, lloraba y lloraba, de día y de noche. Mi novio se conmovió tanto que me propuso conseguir otra mascota; el quería un perrito chiuhahueño pero yo quería una gatita. Fuimos a todas las veterinarias de la ciudad y nadie tenia, por fin en una me dijeron que en la clínica probablemente tenían. Fui y me enseñaron dos pero no eran bebes, ya casi eran adultos, hembra y macho y aunque yo quería los dos me tuve que llevar solo a la gatita. Ya tenia nombre "Vina" así que lo respete.
 Vina era tan dulce modosa y educadita, aparte era evidente que le hacia falta mucho amor, ronroneaba tan fuerte que no me dejaba dormir, paso el tiempo y quedo preñada y su actitud no cambio. Un día que fui de compras al centro comercial encontré otra gatita que de verla supe que era para mi y la ame en ese momento aunque a los 5 minutos de subirla al carro se hizo en mi blosa. Cuando llegue a casa se la enseñe a la Vina pero no la quiso. Al contrario de ella, la nueva miembro de la familia como era tan bebé quiso adoptarla como mamá pero Vina. la rechazo.
 CAPUCHINA nombre a la nueva gatita por su color, es tan dulce y al mismo tiempo tiene mal carácter, tiene un instinto maternal sorprendente y ahora que nacieron las hijas de VINA las cuida, las baña y las duerme como si fueran de ella. VINA y CAPUCHINA ya son buenas amigas, tanto que un día que VINA se enfermo, Capuchina todo el tiempo la beso y la acurruco.
 CAPUCHINA no ha sido madre pero quizás pronto, pues no puedo negarle algo que ella añora, y respecto a SORULLO nunca nadie lo va a sustituir, amo a mis gatos y a todos los del mundo y exhorto a la gente a que los ame y los cuide.
Es todo por ahora, después les contare la historia de Algodoncita y Plumita.
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Autora: Perla.
País: México.
Escribió también: La historia de Sorullo.


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