Me llamo Rosa Mary y jamás
me
gustaron los
gatos ni los perros ni nada, siempre los tuve en el campo y nunca en la
casa.
Hace
dos años me casé y me fui a vivir a Sevilla,
tengo una hija que se llama Andrea y no le gusta nada ni los gatos ni
los perros, como a mi. Pero
un día el medico de Andrea me dijo que seria
bueno que tuviese un animalito, para responsabilizarse un poco mas ya
que tenia problemas de comportamiento, jamas se me olvidara el
día que
apareció mi gatita.
Era un frío día de noviembre, cuando baje al portal de mi
casa
para irme al trabajo y la encontré, o mejor dicho me
encontró ella a mi,
debía tener unos cinco meses era gris con ojos verdes esmeralda,
muy,
muy delgada, la mire y me di la vuelta, no quería que me
gustase, pero
cual fue mi sorpresa al comprobar que me seguía hacia el
trabajo. No le
hice caso y la volví a ver de nuevo por la puerta, ya no pude
evitarlo... La recogí de la calle! Yo, que odiaba a los gatos.
Le
dimos de comer, le compramos una cuna donde dormir y la
llevamos al veterinario por si llevaba algún chip y era de
alguien, me
sorprendí cuando el veterinario me dijo que era un Azul Ruso.
Estaba
muy delgada pero en perfectas condiciones, la vacunamos y hoy es
nuestra gatita Kika es la reina de la casa, ya lleva con nosotros dos
años y le hemos regalado un compañero cruzado con persa
que se llama Tito, ella lo adopto e incluso de dejaba mamar sin tener
leche, era una gozada ver como se convertía en mamá sin
haber estado
embarazada.
Tengo
dos gatos en 70 metros de casa, mi hija todavía no se ha
acostumbrado a ellos, pero la terapia fue para mi, porque puedo
asegurar que esos animalitos me han hecho mucho bien.
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